Alimentos para la salud cerebral

Recientemente, se ha prestado mucha atención a los efectos que la dieta tiene sobre el desarrollo de la demencia. Lo mismo puede decirse con respecto a la relación entre la dieta humana y la enfermedad mental.

Investigaciones anteriores han mostrado claramente un efecto pronunciado que la nutrición tiene sobre la función cerebral y cómo algunos alimentos pueden ser buenos o malos para su cerebro. La evidencia ahora se está volviendo obvia de que lo que comes puede influenciar cómo funciona tu cerebro y qué tan bien funciona.

Fuentes de alimentos para una mejor salud cerebral

1. Carbohidratos simples

Comidas como refrescos, postres, edulcorantes, dulces, productos de harina blanca y cenas congeladas han demostrado previamente estar asociadas con la disminución de la función cerebral, incluidas la memoria y las habilidades para resolver problemas.

Alimentos que se encuentran en la cima La escala glucémica aumenta los niveles de insulina y azúcar en sangre precipitadamente y esto alimenta el fuego para la inflamación que puede dañar las células cerebrales.

La glicación añadida que resulta de la unión de moléculas de azúcar a la proteína provoca la formación de radicales libres en el cerebro, causando daño a la célula membranas y neurotransmisores.

El consumo de estos tipos de carbohidratos en grandes cantidades se ha asociado anteriormente con el desarrollo de la demencia.

2. Carbohidratos complejos

Los carbohidratos más bajos en la escala glucémica como arroz integral, avena, trigo sarraceno, legumbres, verduras y fruta entera disminuyen la inflamación, la presión arterial y la coagulación sanguínea.

El consumo de estos tipos de carbohidratos altos en fibra mantiene la sangre los niveles de azúcar e insulina bajan mientras se mantienen las arterias dentro del cerebro más claras.

3. Grasa saturada

La grasa saturada que se encuentra en la carne roja, el queso, la manteca de cerdo y los productos lácteos enteros está asociada con altos niveles de inflamación, flujo sanguíneo cerebral deficiente y un mayor riesgo de formación de placa cerebral. El mayor consumo de grasas saturadas se ha asociado anteriormente con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer.

4. Grasas trans

La grasa trans se encuentra en alimentos fritos, aceites vegetales hidrogenados, productos horneados, entrantes congelados, margarinas y comida rápida. Las grasas trans interfieren con la forma en que las células cerebrales usan la grasa para reparar sus membranas.

Las grasas trans también aumentan la inflamación y dañan los revestimientos internos de las arterias cerebrales. El aumento de la ingesta de grasas trans también puede obstruir las arterias más pequeñas que transportan sangre a las células del cerebro.

Este proceso acelera el envejecimiento del cerebro e influye negativamente en la función de las células del cerebro. La ingesta de grasas trans que se encuentra en la comida rápida también se ha relacionado fuertemente con un mayor riesgo de depresión.

5. Alcohol

Se ha demostrado anteriormente que el consumo moderado de alcohol, especialmente el vino tinto, reduce el colesterol y la inflamación, disminuye la coagulación de la sangre y reduce el daño causado por los radicales libres. El consumo cuidadoso de alcohol se asocia con una disminución del riesgo de la enfermedad de Alzheimer y la esclerosis múltiple.

Sin embargo, consumir una gran cantidad de alcohol aumenta el riesgo de daño a las células cerebrales, deterioro de la memoria y degeneración de las células cerebrales. El límite para el consumo de alcohol parece ser aproximadamente de una a dos bebidas por día.

6. Buenas grasas

Las grasas saludables que se encuentran en el pescado azul, aceite de oliva virgen extra, nueces y aguacate disminuyen la inflamación dentro de las arterias del cerebro y las mantienen limpias. También disminuyen el colesterol, la presión arterial, la coagulación y la formación de placa.

La grasa saludable también proporciona al cerebro un suministro continuo de bloques de construcción para la reparación celular y la conducción nerviosa óptima. Las concentraciones sanguíneas altas de grasas saludables se han asociado con menores tasas de demencia y depresión.

El balance de la investigación parece indicar que el estilo mediterráneo de ingesta de alimentos puede disminuir el riesgo de depresión en un 30%, disminuir el riesgo de demencia , y en realidad mejorar la función cognitiva del cerebro.


Fuente:
Stetka, B., et al., "Brain Food: What to Avoid", sitio web de Medscape; http://www.medscape.com/features/slideshow/antibrain-food?nlid=49023_2603&src=wnl_edit_dail&uac=205413HV#1 visitado por última vez el 19 de febrero de 2014.

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